No sabemos exactamente cuántos son, pero llevan cinco años recluidos en un limbo legal llamado Guantánamo, sin cargos, sin juicios, sin derechos, sin poder recurrir su detención ante los tribunales civiles, sin vida. El mismísimo general de la Fuerza Aérea norteamericana, Michael Dunleavy, jefe de la base hasta el otoño de 2002, ha declarado que: "Entre los detenidos hay desde elementos muy peligrosos a marginados sociales. Incluso hay personas que realmente no deberían estar aquí". También ha manifestado refiriéndose a los presos: "Están bien alimentados, pueden ducharse dos veces por semana y salen al pequeño patio solos, durante 15 minutos cada tres días". "El mayor problema", agrega el coronel, "es el enorme aburrimiento de los presos, que prácticamente no se mueven durante todo el día".
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